miércoles, 21 de mayo de 2008
Ley de radiodifusión...¿donde?
Claro, yo buscaba información en los diarios, pero si no hubiera sido por la ECI que informa por vía E-mail ni me enteraba de lo que pasó el 14 y 15 de Mayo..!
(Además no pude asistir por que justamente estaba en Horario de clases!)
La concentración de medios! Puff...q tema!
Podría estar debatiendo horas!
p/d: Lo próximo!"UNA LEY PARA TODOS"
Mi autobiografía
Autobiografía
Nací un veintisiete de abril de mil novecientos ochenta y nueve, bajo el signo zodiacal de Tauro, en la hermosa cuidad de Córdoba, a las seis de la tarde. Toda mi vida me pregunté si por el hecho de haber nacido a las seis de la tarde, hora de merendar, soy tan fanática de sentarme en la mesa y prepararme una gran taza de café con leche y facturas. La hora de la merienda significaba para mí, un momento especial, como un ritual. Recuerdo que cuando era la hora de merendar, yo me sentaba en mi sillita alta junto a mi hermana, y mi taza tenía forma de una bota de un vaquero.
Mi mama Celia me llamó Melisa porque decía que era un nombre hermoso y no hacía falta otro más. Pero cuando fui mas grande, busque el significado de mi nombre y encontré: “Melisa: Abeja. Nombre de la nodriza de Júpiter”. ¿Era una abeja?, me lo vivía preguntando.
Mis primeros años de vida se caracterizaron por las mudanzas…Cuando nací, nos quedamos en Córdoba capital, hasta que 363 días después de haber nacido, nacía mi hermana Maria Emilia, la más chica de los tres. Luego nos fuimos por un par de meses a Buenos Aires. Fue ahí cuando decidimos irnos a vivir a Chepes, provincia de la Rioja, ya que mi papa nació y vivió toda su vida en ese pueblo.
En Chepes, mis padres eran dueños de una importante empresa de televisión por cable. Mi mamá conducía el programa en vivo, estilo semanario, todos los sábados a partir de las ocho de la noche. Si bien mi mama no estudió Periodismo, lo lleva en la sangre. Siempre dijo que el Periodismo fue como su cuarto hijo. Ella se sentaba por las mañanas y leía los diarios, veía noticieros y armaba los guiones para el programa siguiente. ¿Será que heredé el gusto por el Periodismo de ella?
Lo que fue jardín, la primaria y la secundaria lo curse en la Escuela Normal Juan Facundo Quiroga. Cuando comencé jardín, me daba curiosidad el quedarme dormida en una camita que había en la sala de juegos, así que un día probé y me dormí. Conocí a mis amigas Mileva, Tatiana y Lesly.
Cuando tenía 7 años, a mí y a mi hermana nos preguntaron si queríamos bautizarnos. Mis padres eran muy liberales en ese sentido, y decidieron que era lo mejor, en vez de hacer algo que no sentíamos.
Me acuerdo que solíamos viajar con mi familia a las playas de Chile. Cuando nos levantábamos a la mañana, yo y mi hermana esperábamos el desayuno con impaciencia, ya que en un budín venía una sorpresa de juguete. Lo que más me fascinaba de Chile eran las playas. Me encantaba jugar en la arena con mi hermana.
A los 8 años de edad descubrí el placer de escribir. Mi mama para mi cumpleaños número 9 me regaló mi primer diario íntimo. Hasta el día de hoy sigo escribiendo y siempre, cada vez que me mudo o viajo, cargo conmigo mis 15 diarios. Siempre me decían que no había que cargar con el pasado en la espalda, pero siento que mis diarios son un fiel reflejo de mi persona y de mis vivencias. Quizá algún día se los muestre a mis hijos y por qué no, a mis nietos.
Cuando tenía 12 años, me mudé junto a mi familia a la capital de la Rioja. No me gustaba mucho la idea de la mudanza. No me quedó otra que aceptar. Estuvimos viviendo allí durante dos años y medio, cuando por decisión de mi mama nos volvimos a Chepes.
Volvimos a Chepes y todo no volvió a ser como antes. Mis padres se estaban divorciando y mi mama ya no iba a conducir nunca más su Semanario. Volví a reencontrarme con mis amigas de la infancia.
A los diecisiete años, estaba finalizando el secundario y ya tenía en mente la idea de estudiar Periodismo, por un lado por que me apasionaba esta carrera y por otro lado para seguir los pasos de mi mama. Cuando me vine a vivir a Córdoba fue un cambio drástico, ya que me costó mucho la adaptación.
Pero acá estoy, con mis metas grabadas a fuego en mi cabeza y con el sueño de ser una gran periodista como mi madre.
El lenguaje
El siguiente ensayo habla un poco de cómo nos comunicamos con nuestros cuerpos, hasta el papel que cumplen los medios en la actualidad. Lo escribi para una actividad de la facu, asi que aquí está:
En febrero cumplí un año y cuatro meses viviendo en Córdoba. El primer cumpleaños que pasé alejada de mi familia sentía como me recorría una angustia y recordaba cuando mi mama me preparaba mi comida favorita. Y ella siempre me cocinaba milanesas con papas fritas, era una costumbre.
El domingo veintisiete de abril cumplí mis diecinueve años. Un día antes, a las diez de la noche, recibí un mensaje de texto de mi mama avisándome que no iba a poder llamarme a las doce en punto debido a un viaje que le surgió de improvisto. La falta de señal no le iba a permitir llamarme, por eso me mando un mensaje saludándome por mi cumpleaños horas antes. Luego de leer el mensaje quedé muy triste y quería ocultar mi angustia para que mi novio y mi hermana que estaban cerca no se dieran cuenta de mi estado. Así que seguí preparando la cena.
Mientras cocinaba se me venían a mi cabeza algunos recuerdos de anteriores cumpleaños y el llanto me ganó. Fue cuando mi novio Marcelo se acercó, me preguntó que pasaba y traté de convencerlo que no era nada. Estábamos comiendo cuando de repente no pude contener el llanto, sentía que no podía decirle lo que me sucedía a Marcelo porque tenía un nudo en mi garganta. Me llevó a mi habitación y me abrazo intensamente. ¿Por qué se dio cuenta que estaba mal?
Recuerdo el primer día de clases en la Universidad. Estaba tan emocionada y a la vez con tanto miedo a aquello que era totalmente nuevo y desconocido, que iba por Plaza España y tenía pensado volverme a mi departamento, pero mi hermano me iba acompañando así que era imposible. Mientras iba camino a clases trataba de memorizar las calles para no perderme ya que soy especialista en extravíos.
Llegué al aula magna y el miedo me empezó a brotar por doquier. Fue así cuando empezó la clase de bienvenida. Luego, teníamos que pasar a las aulas donde nos iban a dar clases teóricas. Yo estaba tan perdida que no sabía a que aula ingresar así que me quedé sentada, mientras todos ingresaban a las aulas, afuera esperando… ¿esperando que? Ni yo sabía.
Junté valentía e ingrese a cualquier aula. Me anoté en la hoja de asistencias y me quede tranquila. De pronto comencé a observar que todos estaban sacando sus apuntes para hacer una actividad práctica grupal así que decidí juntarme con un grupo de chicas que, por cierto, ninguna hablaba y parecían antipáticas.
Eso me daba aún más miedo. De pronto, una de ellas sacó un apunte que yo todavía no había comprado y le pregunté:
- Ese apunte, ¿de qué es?
-¡¿QUÉ?! ¡¿Todavía no tenés el apunte para hacer el informe?!- Me dijo con un tono nervioso.
-No, todavía no lo tengo.
-¡Tenés que hacer un informe, es para la semana que viene, si no lo haces no vas a aprobar!- Si antes estaba con miedo en ese momento sentía que me iba a morir.
¿Cuál informe? ¿Para cuando era? No tenía la más pálida idea. Por eso, aquél día me fui llorando a mi departamento.
Hoy conozco mis horarios, se que tengo clases teóricas/prácticas y se que tengo turnos de exámenes. Sé que camino debo tomar para ir a la ECI.
Lo cierto es que cuando atravesamos experiencias que son distintas a la rutina quedan marcadas en nuestra práctica cotidiana. Vamos internalizando costumbres, y de eso se tratan los ritos. Adquirimos nuevos ritos para las diferentes etapas que transcurren en nuestras vidas y en momentos claves. Son conocidos también como “ritos de pasaje”, que acompañan a la persona en sus cambios de posición social. De esta manera, con el transcurso del tiempo, se van modificando roles y status.
Hoy llegar a la facultad ya es algo que tengo incorporado en mi conocimiento. El primer día fue una experiencia antropológica, única en todo sentido, donde en una primera instancia se descubre el ámbito y las personas.
Según Mayol, “el cuerpo, en la calle, está siempre acompañado por una ciencia de la representación del cuerpo cuyo código es más o menos, pero suficientemente, conocido por todos los usuarios” designado con la palabra mas adecuada: lo conveniente.
Lo conveniente y no conveniente surge como una especie de norma ética o moral establecida por la sociedad a la que pertenece, es decir que si bien no tiene una represión legal por parte de esta, sí tiene en cambio una represión del tipo moral, debido a que cada cultura arrastra ciertas creencias acerca de lo que es conveniente. Para iluminar dicho concepto cabe el ejemplo de que en Escocia los hombres acostumbran vestir polleras, debido a su sistema de creencias particular, en cambio si en Argentina se viera a un hombre vistiendo dicho atuendo seria reprimido socialmente, precisamente por que la sociedad en la que esta inserto tiene una concepción acerca de lo que es conveniente.
Lo conveniente nos acerca a los conocimientos que están presentes en los individuos y en la sociedad, es un conocimiento que no requiere de un procedimiento a seguir. Solo se interesará por brindar soluciones a cuestiones prácticas obtenido a través de la experiencia del hombre. Su finalidad es satisfacer las necesidades prácticas de la vida cotidiana, definido por Berger y Luckman como “el conocimiento que no se refiere más que a lo que tengo que saber para mis propósitos pragmáticos del presente y posiblemente del futuro”. Dicho de otra manera, el conocimiento de receta es el saber vulgar por el cuál resolvemos problemas rutinarios y se aprende en el medio donde nos desenvolvemos como individuos sociales. Es un conocimiento vulgar que se transmite de boca en boca, donde no se establece por escrito, sino por lo oral. Por ejemplo, el otro día observaba a chicos del colegio Monserrat de no más de 10 años, y uno le preguntaba al otro:
-¿Qué modelo es tu celular? dice uno de los chicos mientras sacaba su celular del bolsillo para mostrarlo.
-Es Nokia, tiene cámara que saca fotos y también tiene para grabar video.
-¡Ah! ¡Qué copado!
Inmediatamente se me vino a la cabeza una duda existencial, prácticamente: Chicos de muy corta edad tienen celulares de última generación; envían mensajes de texto, sacan fotos, videos, y todos los chiches que puede tener un celular de última moda, y me planteé… Saben escribir mensajes de texto, pero ¿saben escribir?
De eso se tratan los conocimientos de receta anteriormente nombrados. Son los típicos conocimientos vulgares transmitidos de boca en boca. Aparecen nuevas tecnologías y lo único y mas importante que parece interesar es adquirir un celular que está de moda y al final no sabemos usarlo, pero tenemos el celular con mp3.
Tengo clases de gráfica los miércoles a la noche. Cuando termina el teórico pasamos a la siguiente aula para las clases prácticas, y la mayoría, incluyéndome, siempre terminamos cansados y con bastante sueño luego de los teóricos, por eso la profesora de gráfica constantemente nos ataca diciéndonos: “Vamos chicos, arriba, que hay que hacer cosas”.
Estaba sentada en primera fila y cuando me di vuelta para mirar a los demás compañeros pude observar las terribles ganas de que el día terminara.
Todos estaban “acostados” en los bancos, con la mirada perdida, y algunos ni siquiera habían comprado el práctico. Estaba muy claro que nadie tenía ganas de trabajar. ¿Cómo sabemos que nos dice el otro en el lenguaje corporal?
Cada individuo le imprime un significado subjetivo a su lenguaje no verbal. En todo caso, sea verbal o no, nos permite interactuar e intercambiar información.
Lo no verbal no posee una norma estricta que nos diga cómo debemos comportarnos o cómo debemos actuar. El cuerpo es el principal soporte en nuestros intercambios tratándose de un soporte que no es un simple objeto, sino que, según Mauss, “es el primero y el más natural instrumento del hombre” que permite llevar a cabo una técnica corporal; pero no por eso deja de ser menos el hecho de ser hombre, además, todos los gestos llevados a cabo gracias al hombre poseen significado y valor.
Gracias a él, llevamos a cabo “modalidades de acción, gestos de secuencia, una sincronía muscular que se suceden para obtener una finalidad precisa” (Mauss). Las formas de comunicarse con el cuerpo son infinitas, donde el lenguaje no verbal ocupa un lugar primordial en nuestra comunicación. Por ejemplo, una mirada que esquiva puede significar una mentira como así también ser una sospecha de timidez. La gestualidad no solamente se trata de movimientos corporales, sino que también abarca olores, signos, expresiones faciales, el espacio que nos separa del otro, la forma de vestirnos, si estamos alegres o no, la forma de sentarnos, las miradas, la forma de hablar frente a otras personas y millones más. Todos estos son signos que nos permiten conocer, o al menos tener una idea, acerca de una persona y cuando necesitamos que la otra persona nos brinde su atención, mas aumentará la expresión corporal provocando que los gestos se vuelvan cada vez mas intensos.
Según Berger y Luckman, “como sistema de signos, el lenguaje posee la cualidad de la objetividad”, argumentando que “el lenguaje se presenta como una facticidad externa a uno mismo y su efecto es coercitivo”. En la actualidad se está cometiendo un “genocidio con el lenguaje” argumenta la poeta y lingüística Ivonne Bordelois, dado que las palabras están viciadas por la polisemia, es decir, que depende del contexto en que se encuentra determinada palabra, tanto de los precedentes como de los consecuentes.
Walter Ong, con el advenimiento de las nuevas tecnologías, realiza un análisis de cómo éstas han impactado en las formas en las que el ser humano se relaciona con el conocimiento, con él mismo y con los otros. Es defensor de la escritura como una herramienta utilizada cotidianamente y recalca el origen “abrumadoramente oral” del lenguaje. Esto es así, ya que el pensamiento se relaciona con el modo articulado del sonido donde el lenguaje existe como hablado u oído independientemente de la escritura.
Para Ong, “la escritura posee simultáneamente utilidad, defectos y peligros”, concordando conjuntamente con la lingüista Ivonne Bordelois, donde argumenta que “cada palabra tiene una carga intencional que precisamos descifrar”, es decir, cuando escribimos lo hacemos con una intención y si no reflexionamos sobre lo que hacemos esto puede traernos secuelas. “Un acento, una inflexión, un sesgo lexical puede tener consecuencias” (Bordelois).
Un ejemplo claro es el lenguaje del “Chat” donde se eliminan acentos, se suprimen vocales que se sobreentienden, se aprovecha el sonido completo de las consonantes (T equivale a te, la CH se convierte en X, la LL es Y y la QU y la C pasan a ser K). Además de todo este enredo de palabras también éstas son mezcladas con los iconos. Si bien soy una adolescente de diecinueve años soy consciente de que este lenguaje es un crimen lingüístico, es una simple moda que el único objetivo que posee es el de destruir el lenguaje propio de cada individuo, es un ataque contra la identidad y la cultura. Siempre que tengo oportunidad de ingresar a los famosos “metroflog” o “fotolog” observo como escriben los adolescentes menores de 18 años. Es una pérdida de tiempo.
Cada vez que escucho cuando alguien pregunta “¿che, “hacer” va con “h”? me escandalizo internamente y me digo: “No, no puede estar preguntando eso”, pero pasa.
El lenguaje del Chat no es el único en saturado conflicto, sino que los medios también producen y construyen una realidad. Buscando información acerca de los medios, me encontré con un fragmento de la serie de los simpson que me parece interesante recalcar para poder abordar la construcción social por parte de los medios de comunicación:
-¡Mira! el desfile anual de los circos –dice Homero entre gritos y saltos-.
-No papá, es el desfile anual de los medios –reprocha Lisa, cruzando los brazos-.
-No importa, no encuentro la diferencia –responde Homero con brincos, mientras ve las camionetas de la prensa pasar frente a su casa-.
Esta es una frase que me produce cierto impacto y lleva a plantear el siguiente interrogante: ¿la realidad de los medios es una farsa, un circo, un montaje?
La película The Truman show trata sobre un hombre que es la única persona en el pueblo que no tiene ni idea de que vive en una realidad construida desde el primer día de su nacimiento para el entretenimiento del exterior, a otras personas. Trata de una historia en tiempo real transmitida a multitudes donde un sujeto queda alienado al deseo del otro y, debido a la tecnología que no deja ver los límites entre realidad y ficción, Truman es comparado como una rata de laboratorio.
La industria del espectáculo nos presenta día a día realidades distintas, tomados como “modelos de la actualidad” (Verón) con la finalidad de ser distribuidos a distintas audiencias. ¿Es nuestra realidad un simple producto? ¿Un simulacro? Verón refutará esta concepción de la realidad, afirmando que “no es un simulacro porque el discurso que la construye no representa nada: no hay en ningún lado una original”.
¿Cuál es la finalidad de la construcción de una realidad? ¿Se intenta anestesiar, de alguna manera, a la sociedad?
Un ejemplo clarísimo es el del mundial 1978, que con el triunfo de la selección Argentina parecía que todos los problemas del país habían pasado a un segundo plano y el título conseguido solo fue elemento para poder mantener ocultos los gravísimos inconvenientes por los que atravesaba nuestro país. Fue un claro ejemplo de un montaje, un maquillaje, donde el periodismo, lamentablemente, fue cómplice de este hecho. Los medios tienen una gran capacidad que les permite influir de manera directa en la población, y ese es el poder con el que cuentan para operar en la sociedad.